El Congreso World Routes que ha de celebrarse el mes de septiembre en el recinto de Gran Via parece hecho a la medida de Barcelona y del empuje que su aeropuerto está tomando en los últimos años. Pone sobre la mesa los problemas y las soluciones que estas grandes infraestructuras, y los que operan en ellas, deben abordar en el horizonte 2020.

World Routes, un foro sobre el desarrollo de las rutas aéreas, reunirá alrededor de 3.000 delegados, representantes de 300 líneas de todo el mundo, de 700 aeropuertos y de 130 autoridades turísticas. Unos 110 países tomarán parte en este encuentro que constituye una ocasión para debatir sobre el presente y el futuro de las líneas aéreas.

Siete veces más pasajeros

Unos datos nos ayudarán a ser conscientes de la importancia que tiene hoy en día el transporte aéreo, sin el cual, como ocurre con Internet y las nuevas tecnologías, no podríamos entender las relaciones comerciales, el turismo y el crecimiento económico: de los poco más de 400 millones de pasajeros que utilizaron el avión en 1973 en vuelos nacionales o internacionales se ha pasado, según los datos del Banco Mundial, a algo más de 3.000 millones en la actualidad. La cifra, pues, se ha multiplicado por siete.

Entre 8.000 y 13.000 aviones vuelan simultáneamente en todo el mundo, con un equipo humano de entre 48.000 y 78.000 tripulantes, hombres y mujeres, que ayudan a transportar ocho millones de pasajeros a lo largo del día.

En España vuelan cada año más de 230 millones de pasajeros, concentrados de manera especial en los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Palma que se llevan más de la mitad del total de viajeros.

Las cuestiones planteadas

Los expertos reunidos en Barcelona abordarán cuestiones muy diversas relacionadas con el sector. Junto a las más técnicas, otras son de una gran importancia estratégica como, por ejemplo, si es posible el crecimiento ilimitado de los aeropuertos empujado por la demanda turística o cómo resolver la saturación progresiva de muchas instalaciones y si es posible aplicar criterios de sostenibilidad.

El terrorismo, el Brexit, la política de admisión de viajeros de la administración Trump, la tecnología, el crecimiento de la demanda en Asia son otras cuestiones que se planteará el congreso que estudiará también, tomando como referencia a Barcelona, ​​la coordinación entre las autoridades portuarias y las aeroportuarias para gestionar con eficacia la atención a los viajeros de cruceros.

El empuje del Prat

El aeropuerto de Barcelona-El Prat vive un momento especialmente bueno. Esta infraestructura, básica para la economía, la industria y el turismo convencional y de negocios, cerró 2016 con un récord de pasajeros, 44,1 millones, lo que supone un crecimiento de más del 11% respecto al año anterior. Es ya el séptimo aeropuerto europeo y por volumen de pasajeros y se está configurando como un hub para conexiones intercontinentales, de especial importancia para los pasajeros que viajan por su cuenta.

En esta clasificación se sitúa como segundo aeropuerto europeo, por detrás de Dublín. La apuesta de las compañías de bajo coste para los vuelos intercontinentales se ha visto reforzada con las rutas abiertas este mes de junio por Level y Norwegian hacia Estados Unidos y América Latina y nuevos planes de expansión hacia otras partes del mundo.

El Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona (CDRA), integrado por la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, ​​la Cámara de Comercio y AENA, trabaja desde 2005 a favor de la conexión intercontinental del Prat. Ahora se conecta ya con 44 ciudades de 25 países pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Para la actividad de Fira de Barcelona, ​​los vuelos intercontinentales tienen mucha importancia ya que refuerzan la presencia de visitantes internacionales. A la vez, la celebración a los recintos feriales de grandes eventos actúa también como aliciente para la apertura de nuevas rutas transoceánicas.

R.P.