¿Se puede jugar y aprender a la vez? Cuando se estudia el juego ¿debe quedar fuera de las aulas? ¿Tiene sentido una educación que no tenga en cuenta las experiencias del juego, el sentido lúdico de la vida?

Son preguntas interesantes que la realidad acaba respondiendo. Las visiones rígidas de la formación de niños y niñas, chicos y chicas, pero también adultos hace años que cotizan a la baja. Por el contrario, aparecen cada vez más nuevos movimientos y tendencias que subrayan la importancia de aprender de manera gratificante.

És obvi quer el fet de jugar té un alt component educatiu ja que estimula el pensament, la creativitat, la memòria, la imaginació, contribueix a la socialització de les persones, estimula el treball en equip.

Ahora mismo el vocablo edutainment (que nace de las palabras inglesas education y entertainment) pone nuevamente en valor el concepto de educar entreteniendo. De hecho en Barcelona y en ​​Cataluña hay una larga tradición pedagógica que subraya una dimensión que no se refiere solamente a las nuevas tecnologías, internet o los videojuegos sino al simple hecho de jugar. Juegos tradicionales, de calle, de equipo, juegos sofisticados y complejos o juegos sencillos. El famoso método Montessori, las propuestas articuladas alrededor de la Escola de Mestres Rosa Sensat o las nuevas estrategias de la Escola Nova 21 han desterrado para siempre aprender al margen de la satisfacción de descubrir experiencias y de jugar.

La sociedad en su conjunto toma conciencia que el aprendizaje y el estudio no pueden ser una carga pesada para los chicos y chicas, pero tampoco las actividades extraescolares o complementarias donde se supone que se lo deben pasar muy bien.

La Ciutat dels Somnis, del 27 al 31 de diciembre, en el recinto de Montjuïc, es una evidencia viva de que se puede aprender jugando. Propone numerosas actividades deportivas, lúdicas y culturales para niños y niñas de 4 a 12 años para que puedan explorar el mundo de las profesiones, jugando a ser bombero, veterinario, futbolista, médico, profesor, técnico de laboratorio, mensajero, arquitecto, camarero o periodista, entre otros. Jugar, explorar, descubrir. Las palabras clave.

R.P.