La Bridal Week celebra… bodas de plata

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Barcelona, cuna de grandes marcas de moda nupcial -como Pronovias o Rosa Clará- es un centro estratégico del sector. Desde hace 25 años acoge la Barcelona Bridal Week (BBW), que del 5 al 10 de mayo regresa al recinto de Gran Via.

Organizada por Fira de Barcelona, la BBW es líder en España y referente europeo en vestidos y accesorios para novia, novio y ceremonia. Engloba la Pasarela Gaudí Novias, con los desfiles de 23 firmas, y el Salón Internacional Noviaespaña, el trade show de 231 marcas, la mitad de ellas extranjeras.

En su apuesta por la internacionalización, la BBW tiene este año a Estados Unidos como país invitado, con Katherine Polk de la firma Houghton Bride como primera ‘special guest designer’.

Exportación a todo el mundo

novia_espanaLos productos del sector bridal son apreciados en todo el mundo y son, no cabe duda, buenos embajadores del “Made in Spain”. Según los datos del Centro de Información Textil y de la Confección, CITYC, durante 2014 las exportaciones españolas de vestidos de novia aumentaron más del 16% con respecto al año anterior, hasta los 507 millones de euros. En conjunto el sector –contando también vestidos de fiesta, novio y accesorios- exportó 877 millones de euros, un 22% más que en 2013.

La nueva presidenta de Barcelona Bridal Week, Marta Raich, insiste en la importancia de la promoción internacional y afirma que “es esencial dar a conocer a nivel mundial los rasgos característicos de la moda nupcial española, que son la mezcla de la creatividad y la innovación en el diseño, la artesanía en la creación y la competitividad en la producción y la comercialización”. Y a juzgar por las cifras, se trata sin duda de rasgos únicos y cada día más valorados.

Ilusión a lo largo de los siglos

bridal_historia Los trajes de novia tienen mucha historia. Una rápida mirada a través de los siglos nos confirma que ya en la antigüedad el traje de novia no sólo simbolizaba virtudes y deseos sino que representaba también la posición social y económica y el prestigio familiar de la futura esposa.

El vestido de la novia en la antigua Roma consistía en una túnica blanca, obsequio de los padres de ella, cerrado en un nudo, el “nodus Herculeus” o nudo de Hércules, que sólo el novio podía deshacer. Una corona de lirios, trigo, romero y mirto, símbolos de pureza, fertilidad, virilidad y larga vida, ceñía la cabeza de la novia adornada con seis trenzas en honor a las seis vírgenes vestales y sujetaba el “velo” (velarium flammeum) de color amarillo azafrán que simbolizaba el fuego de Vesta, diosa que protegía el hogar.

A partir de los siglos X y XI, la iglesia católica adquiere potestad sobre el vínculo matrimonial y sobre la ceremonia religiosa. El vestido en este periodo no sigue reglas precisas: la novia lleva el traje más suntuoso y elegante que su familia pueda permitirse, de tonos cálidos y vivos.

El primer traje de novia tal y como lo conocemos en la actualidad fue el de la princesa Felipa de Inglaterra, última hija del rey Enrique IV, quien en su enlace con Erik de Pomerania, rey de Dinamarca, Suecia y Noruega en 1406 llevó una túnica y un manto de seda blanca bordados en piel de armiño, con mangas ricamente elaboradas con bordados y piedras preciosas. No obstante, la moda del color blanco no se consolidó hasta la boda de Ana de Bretaña, con su tercer marido, el rey de Francia Luis XII en 1491.

El uso de la cola aparece en el siglo XVI vinculado a una evidencia inequívoca del estatus social de la novia: cuanto más larga y decorada, más rica y prestigiosa era su familia.

Parece evidente que existen hábitos que no pasan de moda: hoy, en el siglo XXI, el traje de novia sigue siendo la pieza clave de la ceremonia y de hecho, a pesar de los recortes económicos que han sufrido las bodas en los últimos años a causa de la crisis y a pesar también del descenso del número de enlaces religiosos, el presupuesto del vestido se ha mantenido estable ya que ni las jóvenes ni las familias quieren renunciar a su momento de glamour a la hora de dar el ‘sí quiero’.

GLORIA DILLUVIO