La reciente y exitosa celebración de la Barcelona Bridal Fashion Week, uno de los grandes acontecimientos de la moda en nuestro país, nos permite observar tendencias a dos niveles: las referidas a la moda y las que tienen que ver con el negocio.

La edición que mira a la primavera y verano de 2018 ha estado marcada, a través de la visión ofrecida por los veinticinco diseñadores participantes, por la personalidad que las novias millennials (nacidas entre 1981 y 1995) transmiten al hecho de elegir su vestido de boda: debe combinar el espíritu libre con la delicadeza y sensualidad, debe ser capaz de reflejar su propia personalidad realzando su feminidad y belleza.

Eso se ha traducido en estructuras multicapas, silueta sirena o princesa, escotes, espalda y hombros descubiertos. También en transparencias de tul y gasas bordadas con pedrería que convivirán con vestidos estructurados, de líneas suaves y sofisticadas, realizados en mikado de seda u organdí. Se verán muchas telas plisadas, el corsé interior o corpiño que ciñe la cintura, y las flores bordadas en 3D, sobre todo para las novias que se casan en verano. Para las bodas invernales, se imponen las mangas largas y amplias, las faldas en tafetán, los pantalones y las capas.

Tules, guipur, gasas, muselinas, sedas y jacquards contribuyen a realizar diseños muy diversos, combinando elegancia y comodidad. Los colores oscilan del blanco hasta el marfil y llega incluso a los azules o rosa muy suaves, con detalles metalizados y dorados.

Una industria floreciente

La otra tendencia: importancia del sector de la moda nupcial en España que factura cerca de 1.300 millones de euros anuales, lo que supone casi el 13% del conjunto del textil.

Se desprende del estudio “Millennial Brides, nacer en los 80´s, casarse hoy”, elaborado en 2016 por el profesor del IESE Business School José Luis Nueno -experto en la industria de la moda y doctor en ‘Business Administration’ por la Universidad de Harvard- por encargo de Barcelona Bridal Fashion Week.

El sector está integrado por 700 empresas que proporcionan empleo a más de 6.000 personas y produce cada año 755.000 vestidos de novia. España es el único país occidental con una producción superior a la demanda interna y el segundo país exportador a nivel mundial, tras China. Cataluña, con una larga tradición en diseño y producción textil, representa un 41,6% del total español.

Gracias a la estrategia de internacionalización de las principales marcas, las exportaciones constituyen el 40% de la facturación de vestidos de novia ‘made in Spain’. Según los datos relativos del Centro de Información Textil y de la Confección, CITYC, las exportaciones españolas de moda nupcial (que incluye vestidos de novia, novio, de fiesta, accesorios etc.) aumentaron en 2016 un 11% con respecto a 2015. Ahora, el impacto de la revolución digital en el canal retail se perfila como uno de los grandes retos.

R.P.