Sostenibilidad, mejora de la experiencia de uso, automatización y packaging logistics son los cuatro vectores que van a marcar el desarrollo de la industria del envase y embalaje, tal como veremos en Hispack.

El packaging ha dejado de ser una industria productora de simples contenedores de productos para convertirse en una fábrica de elementos estratégicos de comunicación, esenciales en la decisión de compra del usuario, pero también claves en los procesos de producción, en la innovación de las marcas, en el funcionamiento de la cadena de suministro y en la transformación digital de la industria.

Este cambio de paradigma ha transformado completamente este sector transversal presente en la práctica totalidad de actividades económicas. El packaging es ahora una cuestión multidisciplinar, donde entran en juego el diseño, el marketing, la comunicación, la sostenibilidad, la estrategia comercial y de ventas, la I+D, los procesos de fabricación cada vez más automatizados, versátiles e inteligentes, las operaciones, la logística, el retail, y las necesidades y exigencias de un nuevo consumidor más informado y conectado que nunca.

Hispack destaca los cuatros retos más inmediatos para la industria del envase y embalaje.

1) Sostenibilidad


Cada habitante de la Unión Europea generó una media de 167 kilos de residuos provenientes del packaging según datos del Eurostat de 2015, siendo el papel, el vidrio y el plástico los materiales más presentes en los vertederos. La economía circular se está revelando como el modelo más eficiente para corregir esta situación, gracias a su propuesta para alargar al máximo la vida útil del envase. De hecho el pasado 18 de abril, la Eurocámara aprobó un paquete legislativo para impulsar la economía circular con el objetivo de alcanzar el 70% de reciclaje de materiales de packaging para el año 2030.

Para conseguirlo la clave está en el ecodiseño. A nivel básico, consiste en crear envases pensando en que puedan ser reciclados y reutilizados tantas veces como sea posible. En la práctica se trata de crear productos funcionales con criterios medioambientales, esto es, afinar mucho la selección de materiales, calcular las emisiones de todo el proceso de producción, y prever el ciclo de vida que pueda tener ese envase.

Las marcas usuarias de packaging ya lo tienen claro. Un 96% considera que la sostenibilidad es un valor importante en sus productos, señalando el uso de materiales reciclables, renovables, ligeros y con una mínima huella ambiental como factores decisivos en la elección del packaging. Los consumidores, también, ya que actualmente la sostenibilidad es el tercer motivo de compra en la Unión Europea, sólo por detrás de la calidad y el precio del producto, y por delante de la marca.

En este contexto, la industria del packaging asume el reto de la sostenibilidad apostando no sólo por el ecodiseño sino con nuevos materiales como los bioplásticos, de origen vegetal; con procesos energéticamente más eficientes y con menor impacto medioambiental, con envases y embalajes más ligeros, con la reutilización de materias primas, con la selección de materiales fáciles de reciclar, con envases que contribuyen también a alargar la vida útil de los productos que contienen para evitar su desperdicio, y con un tratamiento y valoración de residuos en el marco de la economía circular.

2) Experiencia de uso


Diversos estudios muestran como más del 60% de los consumidores elige un producto por el packaging, mientras que el 41% repite según su primera interacción con el envase. Entre los aspectos más valoradas por el comprador se encuentran la facilidad de uso, la información que proporciona, la ergonomía, la conveniencia o la aplicación de sistemas inteligentes e interactivos.

Las empresas invierten una gran parte de su presupuesto en intentar saber qué prioridades tienen los consumidores respecto al packaging. Pero al final todo se reduce en la máxima de que el envase debe hacer la vida más fácil al consumidor.

Después de pasar el primer momento de la verdad, es decir, conseguir enamorar en el punto de venta al consumidor utilizando todo tipo de estrategias a nivel visual y sensitivo, el packaging debe superar una segunda prueba, la de la experiencia de uso a la hora de emplear el producto. De ella dependerán futuras ventas.

Es por ello que la industria del packaging se vuelca en ofrecer a las marcas nuevas soluciones para optimizar al máximo esa experiencia de uso. La conveniencia es la principal demanda, para producir productos listos para consumir en cualquier momento o lugar. Está apareciendo envases capaces de informar sobre el estado del producto en tiempo real y de interactuar con él para mejorar su conservación y alargar su vida útil. También, packaging que vía aplicaciones móviles informa sobre alérgenos; envases y etiquetas que avisan sobre la autenticidad de los productos o que incorporan realidad aumentada y que conectan con el mundo on-line.

3) Automatización


La industria del envase y el embalaje es una de las pioneras en transformación digital y automatización, superada sólo por el sector electrónico, según un informe de la consultora McKinsey.

Algunos factores de la industria 4.0 que ya se están incorporando a la maquinaria y líneas de producción en las que interviene el packaging tienen que ver con el control de movimientos, el uso avanzado del modelado digital del producto antes de entrar en fabricación y el empleo de la visión artificial. Los equipos y las máquinas de envase y embalaje son ahora más flexibles, más precisos, más rápidos y fáciles de operar y mantener.

Asimismo los sistemas de automatización conectan máquinas y comportan un ahorro de costes, ya que ayudan a producir más con los mismos recursos, predicen posibles averías o caídas de eficiencia, y garantizan la trazabilidad del producto en todo momento. Muchas industrias de sectores como la alimentación, las bebidas, el farmacéutico, la cosmética etc. están dibujando ya la hoja de ruta para digitalizar sus procesos de packaging, incorporando tecnologías que doten de flexibilidad a las operaciones.

4) Packaging logistics


Y, por último, el nuevo packaging también se ha de pensar desde la eficiencia logística para optimizar el espacio disponible y reducir costes de transporte. El ahorro económico generado con esta estrategia puede ser notable al transportar más producto con la misma inversión, minimizando al mismo tiempo la huella de carbono generada.

Pero en esta conexión del packaging y la logística se ha de ir más allá teniendo en cuenta todos los procesos que intervienen en la cadena de suministro. Aquí entran en juego nuevas tecnologías que aseguren que el producto mantendrá todas sus propiedades desde su salida del almacén hasta la llegada al punto de venta a través de sensores que permiten la monitorización automática del rastreo, soluciones de trazabilidad, o impresión funcional en los envases que aporten información al consumidor sobre el “viaje” que ha hecho el producto hasta llegar a sus manos.

Asimismo, la tecnología entra de lleno también en los almacenes que incorporan la robótica colaborativa para preparar los palés y, por último, el auge del e-commerce también obliga a repensar el packaging para las ventas en el canal on-line desde la funcionalidad, el transporte y la experiencia de uso.

El envase mueve 20.000 millones de euros en España

El sector del envase y el embalaje en España ha alcanzado su mejor cifra de la última década, recuperando los niveles anteriores a la crisis económica. Su volumen de facturación en 2016 superó los 20.000 millones de euros, un 12,44% más que en 2013, últimos datos comparables en el estudio económico que realiza Hispack con motivo de cada edición.

Hoy la industria del packaging española cuenta con más de 2.100 empresas que emplean a 73.535 trabajadores. Los subsectores que lideran en crecimiento y volumen de negocio del sector son el cartón ondulado y el plástico.

 

MD HERRANZ