supercomputador marenostrum barcelona
200.000 billones de operaciones por segundo. ¿Ciencia ficción? No, es lo que hará el nuevo Supercomputador MareNostrum 5 cuando se ponga en marcha el 31 de diciembre de 2020.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología va íntimamente unido al crecimiento de las ciudades y sociedades avanzadas. Los esfuerzos de las empresas, las instituciones públicas y privadas, los centros de investigación, las universidades, forman parte de un gran conjunto que acaban dando fruto.

El ecosistema innovador barcelonés está de enhorabuena con la decisión de la Comisión Europea de elegir el Barcelona Supercomputing Center (BSC) para ubicar una de las tres grandes instalaciones del proyecto EuroHPC con una inversión cercana a los 100 millones de euros, la más alta en una infraestructura de investigación en España.

Con esta decisión estratégica se quiere que Europa figure en la carrera internacional de la supercomputación, donde Estados Unidos, China y Japón llevan la delantera.

Los datos “marean”

El Centro Nacional de Supercomputación ubicado en Barcelona (con participación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; Generalitat y UPC) construirá el MareNostrum 5 como evolución de su actual supercomputador. Se trata de una máquina proyectada para alcanzar una potencia pico de 200 petaflops, hasta 17 veces superior al actual (13.7 petaflops) y 10.000 veces mayor que la del superordenador que inició la saga en 2004.

Para que nos hagamos una idea: ninguno de los supercomputadores existentes en el mundo a finales de 2017 superaba la barrera de los 100 petaflops. En diciembre de 2020 el MareNostrum 5 será capaz de realizar 200 mil billones de operaciones por segundo.

Las dimensiones del nuevo supercomputador serán muy superiores a las del actual y por eso deberá repartirse entre la capilla de Torre Girona, donde se encuentra el MareNostrum 4, y las plantas inferiores del nuevo edificio del Barcelona Supercomputing Center, ubicado a poca distancia.

Vale la pena recordar que el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona lleva más de 15 años en activo y cuenta con más de 600 trabajadores altamente cualificados, provenientes no solo de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), sino de más de 40 países diferentes.

¿Para qué sirve un supercomputador?

Los superordenadores se usan para resolver o estudiar problemas altamente complejos imposibles o muy difícilmente reproducibles en el mundo físico. Por ejemplo, crear modelos para predecir el clima del futuro, simular evoluciones estelares, prever los efectos de los tsunamis en determinada zona o situación, o reproducir los modelos aerodinámicos de aviones militares.

En la presentación del proyecto europeo, la CE ha señalado que su red de superordenadores servirá para el desarrollo de aplicaciones en medicina personalizada, diseño de medicamentos y materiales, bioingeniería, ciberseguridad, previsión meteorológica y cambio climático.