Náutica, tradición y vanguardia

NOVIEMBRE / DICIEMBRE 2010

04-02-01Historias que comparten una misma pasión: el mar. Gracias al testimonio de dos maestros constructores de barcos y velas, descubrimos la faceta más tradicional e innovadora del sector de la náutica deportiva y de recreo, muy presente en el Salón Náutico Internacional de Barcelona que se celebra del 6 al 14 de noviembre en el recinto de Gran Via y el Port Vell.

El arte de hacer barcos de madera

04-02-02Salvador Feliu

carpintero de ribera

A sus 66 años, Salvador Feliu es uno de los últimos carpinteros de ribera de Catalunya, una de las profesiones que más admiración suscita entre los amantes del mar. Desde que tenía 14 años, cuando empezó como aprendiz enDrassanes Sala, construye embarcaciones de madera siguiendo una tradición familiar que se remonta a 1853. “Recuerdo que esperábamos a los meses de enero y febrero para ir al bosque para cortar y seleccionar la madera, especialmente de árboles de hoja caduca como el roble o la encina, teniendo en cuenta las fases lunares (en luna nueva se cortaba la hoja caduca y en la vieja, la perenne). Después manteníamos durante dos años estas piezas enterradas en las laderas del río para que se endurecieran con el barro y así evitar que se agrietaran”, explica. Paso a paso, y durante un mes y medio, Salvador construía la embarcación hasta crear piezas únicas e irrepetibles.

Con sus manos, ha diseñado y fabricado 31 barcos, el primero con 6,5 metros de eslora lo vendió en 1974 por 60.000 pesetas. Su abuelo, en cambio, lo hizo por 50 duros en 1904. Medía 5 metros. Actualmente, en su astillero de L’Escala, se dedica básicamente a tareas de reparación “ya que ahora no se fabrican tantos barcos de este tipo desde que aparecieron otros materiales sintéticos como la fibra de vidrio”, añade.

A pesar de ello, “todavía hay algún romántico que nos pide un barco de madera”, confiesa. Tal vez buscando el olor, el sonido, la calidez y el tipo de navegación característicos de estas embarcaciones tradicionales. O simplemente porque están construidas por auténticos maestros de uno de los oficios más antiguos del mundo. Hoy un barco de madera de unos 5 metros de eslora cuesta unos 40.000 euros.

Velas convertidas en alas de avión

04-02-03Joan Subirats

Quantum

Para que los veleros consigan grandes velocidades en sus cruceros o para que los regatistas superen sus marcas en las competiciones hace falta un buen barco, pero también unas buenas velas. Gracias a la tecnología, han surgido nuevos materiales y tejidos que mejoran el rendimiento de las embarcaciones hasta tal punto que las hacen volar como si fueran alas de avión.

“Las velas son el motor de la embarcación, por eso innovamos constantemente para sacar su máxima eficiencia y durabilidad”, explica Joan Subirats, gerente de Quantum. “Antes las velas eran de lana, lino y algodón y no aguantaban el empuje del viento, “ahora utilizamos tejidos membrana, cuya estructura en forma de sándwich combina fibras sintéticas como el poliéster y colas para evitar que se deformen y mantengan su forma inicial”, añade. El diseño de estas velas parte de un proyecto integral y se realiza con un programa informático de simulación que tiene en cuenta el tipo de embarcación, la forma y los materiales que se utilizarán para fabricarlas.

El futuro de la náutica promete barcos más rápidos y ágiles que, en vez de navegar, planearán entre el cielo y el mar.

M.G.D.