Nuclo restaurante

Fira de Barcelona ha puesto en marcha una iniciativa para fomentar la diversidad cultural y el emprendimiento a través de la gastronomía. Con la colaboración del proyecto Melting Pot, que apoya el talento de las personas emprendedoras de origen inmigrante en el mundo de la restauración, los cocineros Atik Katir y Fatna Hilali han podido diseñar por un día el menú y el servicio de Nuclo Restaurant en el recinto de Gran Via, ofreciendo a los comensales platos típicos de su país, Marruecos.

Entrevistamos a Atik Katir, primer participante de “El chef invitado”:

¿Cuál ha sido tu trayectoria en el mundo de la gastronomía?
Mi relación con la cocina empezó ya en España. En Marruecos estudié geografía, especializándome en topografía y estadística pero cuando llegué a España, tuve que buscarme la vida y empecé a trabajar en la cocina. Me enamoré de la variedad de la cocina catalana.

¿Cómo conociste la iniciativa de Melting Pot?
Gracias a mi mujer (Fatna Hilali), que conoce a Adela Ros y Laia Roig, las promotoras de Melting Pot. Ellas le explicaron el proyecto y decidimos participar hace poco más de medio año.

Atik Katir

Atik Katir en la cocina del Nuclo Restaurant

¿Cómo viviste la experiencia de cocinar en Nuclo Restaurant?
Supuso la mejor experiencia profesional de nuestras vidas. Aunque ahora trabajo en el mundo de la gastronomía, en un restaurante de cocina catalana y mediterránea, no elaboro menús árabes ni tengo a mi disposición una cocina grande y bien equipada como la del restaurante Nuclo. Fue una experiencia maravillosa.

¿Qué es lo más destacable de la cocina marroquí?
Creo que los productos en todo el Mediterráneo son muy similares. Sin embargo, en Marruecos corremos el riesgo de jugar con las especias, mezclar dulce con salado… y esto nos sale muy bien.

¿Cuál es tu plato favorito de la gastronomía marroquí?
Me gustan muchísimos platos, pero el rey es el cuscús, que representa nuestra imagen en el extranjero y forma parte de nuestra identidad. A mi mujer y a mí nos encanta cocinar cuscús y gracias a Melting Pot hemos mejorado nuestra propuesta. Conservando la receta tradicional, hemos cambiado el formato y la estética y lo servimos en forma de tapa. Cuando el cliente come tiene que sentir los sabores de Marruecos y viajar, por lo que solo nos planteamos cambiar el emplatado y respetar el sabor.

¿De qué manera se pueden fusionar la gastronomía catalana y marroquí?
Llevo trabajando 20 años en la cocina catalana y la verdad es que se pueden mezclar fácilmente. Los ingredientes que mejor se pueden combinar son la carne, la verdura e incluso puedes llevarte la paella al terreno marroquí y el cuscús al catalán. En la gastronomía marroquí también tenemos albóndigas y callos, es frecuente fusionar ingredientes y recetas mediterráneas.

En Marruecos, ¿la cocina suele ser algo relacionado con los hombres o las mujeres?
La gastronomía tradicionalmente era terreno exclusivo de mujeres, hasta hace muy poco los hombres no entraban en las cocinas. En Marruecos la cocina era responsabilidad de la madre, las hermanas y las nueras y la llevaba la persona de más edad, siguiendo una jerarquía.

¿Qué influencias de otras culturas tiene vuestra cocina?
La gastronomía francesa es la influencia principal en la repostería y pastelería. También tenemos influencias de la cocina italiana porque usamos los mismos productos, como la sémola. Con la cocina griega compartimos sobre todo las recetas de verduras. Creo que todo se engloba bajo la gastronomía mediterránea porque tenemos los mismos productos.

¿Os gustaría abrir vuestro propio restaurante?
Sí, es el sueño de mi mujer y el mío. En Barcelona ya existe una oferta de comida árabe y marroquí, pero lo que a mí me gustaría es salir de lo tradicional. En Marruecos los platos son muy generosos y se suele comer solo uno, pero a mí me encanta el tapeo, me gusta probar muchos platos a la vez. Mi concepto sería el tapeo con sabores de Marruecos.

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