Fira de Barcelona, impacto urbano

Impacto urbanoExposiciones y ferias han tenido y tienen en Barcelona una importante repercusión sobre el conjunto del espacio urbano y la vida ciudadana, tal y como recoge el libro “Fira de Barcelona, la transformación global”, editado hace unos meses por la institución.

La Exposición Universal de 1888 se celebra, en buena parte, en el interior del actual parque de la Ciutadella, pero contribuye a transformar la ciudad gracias a una gran operación urbanística en la que participan 50 arquitectos y 146 maestros de obra.

El Parque de la Ciutadella es el más importante legado de la Exposición, además de edificios como el Castell dels Tres Dragons, café restaurante durante la Exposición (después Museo de Zoología) o el Museo Martorell de Geología. De la antigua ciudadela militar, se conserva el Palacio del Gobernador -ahora instituto de enseñanza-, la Capilla y el Arsenal -sede del Parlamento de Cataluña-. Fuera del parque se encuentran el Palacio de Justicia, el Arco de Triunfo y los edificios de la Autoridad Portuaria o Aduanas.

La Exposición sirve de excusa para acabar obras pendientes y para modernizar la ciudad: se urbaniza el frente marítimo entre la Ciudadela y la Rambla, la zona vecina al recinto de exposiciones en el barrio de La Ribera y se inaugura el Born.

La urbanización de Montjuïc

monjuicCuarenta años más tarde, con la Exposición Internacional de 1929, Montjuïc deja de ser una montaña inaccesible para convertirse en un gran parque de 118 ha.

Un efecto claro de la Exposición es la mejora de los transportes como la red de tranvías, el Gran Metro (inaugurado en 1924) y el Metro Transversal (1926). Se levanta la Estación de Francia, se suprimen pasos a nivel, se sotierra el Ferrocarril de Sarrià y aparecen los primeros semáforos. Se urbaniza la plaza de Cataluña y se prolongan la Diagonal y la Gran Vía.

La gran plaza de España, de 200 metros de diámetro, es uno de los ejes vertebradores de la Exposición Internacional. Se urbaniza en 1926 inspirándose en la de San Pedro del Vaticano, mientras que las dos grandes torres que dan acceso al recinto ferial, las “torres venecianas”, se basan efectivamente en el campanile de la plaza de San Marcos de Venecia.

Legado ciudadano

Algunos de los palacios levantados para la Exposición de 1929, remodelados y equipados, continúan jugando un papel como ámbito de exhibición con la creación oficial de Fira de Barcelona. Otros han cambiado de función. Por su simbolismo destaca el Palacio Nacional, que ha resistido el paso del tiempo y acoge, desde 1934, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), con la colección de arte románico más importante del mundo.

Uno de los grandes iconos de la arquitectura moderna, el Pabellón alemán, de Mies van der Rohe, fue derribado al terminar la exposición pero se reconstruyó en 1986.

Además de los palacios feriales, Barcelona heredó espacios singulares como el Pueblo Español, el Estadio -reformado para los Juegos de 1992-, el Teatro Griego y el antiguo Palacio de la Agricultura, ahora complejo teatral.

Gran Vía y la metrópolis

En abril de 2007 se inauguran oficialmente 33 hectáreas en l’Hospitalet de Llobregat que transforman el concepto de la Barcelona metropolitana: la actual plaza de Europa, donde el recinto de Gran Via, -iniciado en 1993 e inaugurado oficialmente en 2011- es un elemento central. Fira ha jugado un papel clave en la transformación y desarrollo de esta zona.

La plaza de Europa forma parte del ambicioso proyecto Districte Econòmic de la Ciutat de l’Hospitalet, que convierte la Gran Vía en una suerte de calle mayor de la actividad económica metropolitana. Además de Fira comprende la Ciudad de la Justicia y la City Metropolitana, equipamientos, oficinas, industria, vivienda, comercio y hoteles. Se reúnen más de 160 empresas de primer nivel y las principales multinacionales catalanas.

gran_viaExtendido entre el paseo de la Zona Franca, en el término de Barcelona y la plaza de Europa, en l’Hospitalet, el recinto de Gran Via, diseñado por el arquitecto Toyo Ito, con 240.000 metros cuadrados brutos de espacio expositivo, ofrece respuesta a nuevas necesidades feriales y expresa la voluntad de articular un espacio en red que engloba otros grandes ámbitos económicos como el puerto, el aeropuerto y la Zona Franca.

Para todos ellos las infraestructuras de transporte son básicas. Destaca especialmente el tramo de la línea 9 del ferrocarril metropolitano entre Ciudad Universitaria y la Terminal 1 del aeropuerto, cuya entrada en servicio se prevé en 2016 y que es de gran importancia para el recinto ferial, que dispondrá de dos estaciones.

R.P.