sectores pandemia coronavirusEl impacto del coronavirus en la vida de nuestra sociedad ha sido, es, de una gran crudeza: es una enfermedad letal que causa estragos y paraliza la actividad social y económica; nos encierra en casa, nos enfrenta a muchas incertidumbres.

Pero también se ha generado un gran movimiento de compromiso, responsabilidad y solidaridad con el convencimiento de que lo importante es vencer la enfermedad para, después, poner en marcha un plan de reconstrucción económica y social que debe contar con la participación de todos y debe incluir también a todos.

En primer lugar, cabe destacar indudablemente el papel de los profesionales y las organizaciones de salud, así como la dedicación de los servidores públicos, los trabajadores de la logística, de los abastecimientos y el comercio de primera necesidad, en definitiva lo que la sociedad necesita para continuar funcionando.

El compromiso de los sectores

Hay que señalar muy positivamente cómo muchos sectores económicos, profesionales y sociales destacan por su compromiso y colaboración, contribuyen a este combate por la vida y por el futuro. Son sectores muy presentes en la vida económica del país, protagonistas de muchos de los salones que organiza o acoge Fira de Barcelona.

Muchas empresas han reconvertido sus líneas de producción con el fin de dar respuesta a nuevos requerimientos derivados de la pandemia, han adaptado sus servicios a las necesidades de los consumidores y de las pequeñas empresas, autónomos y tiendas (servicios gratuitos, aplazamiento de facturas, facilidades de pago) y han hecho aportaciones en material y productos para los diversos colectivos. Se ha demostrado que en situaciones de crisis como esta se pueden establecer redes de colaboración muy útiles entre empresas e instituciones.

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Imagen de Mercabarna

Alimentación. Es un sector clave para garantizar el abastecimiento de la población, pero además de mantener el ritmo de producción y de distribución destaca también por la donación de alimentos a hospitales, centros de personas mayores y colectivos vulnerables a través del Banco de Alimentos, asociaciones y organizaciones diversas.

Hostelería y Restauración. Como todo el ámbito turístico, es sin duda uno de los más afectados por la crisis del coronavirus ya que ha tenido que parar su actividad y cerrar los establecimientos. Muchas instalaciones hoteleras se han convertido en hoteles medicalizados para recibir pacientes leves que necesitan aislamiento. También muchos pisos turísticos sirven para acoger personas en situaciones especiales derivadas de la enfermedad. Algunas cadenas de restauración proveen de comida a hospitales de manera gratuita y contribuyen al funcionamiento de comedores sociales. Cabe destacar iniciativas como Food4Heroes protagonizada por cocineros que trabajan de manera gratuita para sanitarios.

Químico y farmacéutico. La actividad de un sector como este es crucial durante la pandemia. El químico ha reorientado su producción hacia los productos más demandados y necesarios como son plásticos sanitarios, oxígeno medicinal y desinfectantes. Los fabricantes de cosméticos se han adaptado para fabricar geles hidroalcohólicos que desinfectan las manos.

La industria farmacéutica, tan vital en una crisis sanitaria, actúa en la triple línea de aumentar la producción de medicamentos, de fabricar tests para la detección del coronavirus y de poner a trabajar los equipos de investigación con la esperanza de conseguir tratamientos para contener la epidemia y para lograr una vacuna específica.

Tecnología. Adquiere una especial importancia en esta situación. La aportación de plataformas, empresas de telefonía, proveedores de servicios tecnológicos, etcétera, se ha traducido en ofertas de servicios gratuitos a sus clientes para ayudar a pasar el confinamiento, contribuir a facilitar el teletrabajo y hacer posible la enseñanza desde casa.

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Imagen de la línea de producción de Seat fabricando respiradores

Sectores industriales. La impresión 3D es muy importante para la fabricación de respiradores y otros componentes médicos gracias a la capacidad de adaptar las cadenas de producción y el trabajo en red. Se ha movilizado desde la industria automovilística (caso de Seat), el sector de los plásticos o los centros de innovación industrial, como el Consorci de la Zona Franca, y los ateneos de fabricación, especializados en 3D.

Moda y textil. El sector de la moda, tanto las grandes marcas como las pequeñas empresas, se ha activado para producir mascarillas y material textil de protección individual para el personal sanitario, sin olvidar las donaciones de mascarillas por parte de las grandes firmas y las de productos y ropa de hogar por parte del sector minorista para equipar hospitales de campaña.

Cultura y enseñanza. La cultura se ha volcado en hacer más fácil el confinamiento en el hogar y en ayudar a niños, niñas, familias y maestros en el no siempre fácil trabajo educativo hecho desde casa. Cabe destacar la liberación de los catálogos online de las editoriales, las plataformas al servicio de la enseñanza a distancia, los cursos y actividades ofrecidos por universidades y centros docentes y evidentemente la movilización del ámbito científico para investigar el coronavirus. No debería olvidarse, por otra parte, la dedicación de los profesionales del espectáculo que, a través de las redes sociales y de las cadenas de televisión, han producido actuaciones y programas de entretenimiento para la población confinada.

R.P.