Desde 2015, se celebra cada año, durante la primera semana de junio, el Día Mundial de las Ferias o Global Exhibition Day, que reivindica el papel que las ferias comerciales juegan en todo el mundo. Está impulsada por la UFI, la asociación internacional que agrupa a la industria ferial.

Hay días cada día, valga la redundancia, que se refieren a todos los sectores de la vida humana, de los derechos personales y colectivos, la naturaleza, la ciencia, la técnica o la cultura, pero un día dedicado a las ferias no es un día más. Es un día aplicado a recordar la importancia del comercio y de los intercambios, de los encuentros que los hacen posibles y de la riqueza que generan. Y de cómo el comercio, el negocio y el conocimiento son hoy inseparables.

Un nuevo significado

No hace falta decir que en este 2020 esta jornada toma un nuevo significado. En tiempos de normalidad las ferias y los eventos son básicos para el comercio, la introducción y difusión de novedades y para la animación del tejido industrial, los servicios vinculados al territorio, punto de encuentro de todo tipo de sectores económicos y de gran importancia para las pequeñas y medianas empresas. En tiempos de la post-pandemia a todo esto hay que añadir un papel de motor que quiere contribuir a que la economía se reactive y el tejido productivo funcione.

En todo el mundo se tiene claro este papel. Por eso para el Día Mundial de las Ferias de 2020 se ha adoptado un lema claro y sencillo y compartido por las organizaciones feriales, recintos y centros de convenciones de cerca de 90 países: Las ferias son claves en la reconstrucción económica.

Por eso también la industria ferial se pone a disposición de los sectores económicos, empresas, profesionales y emprendedores para crear, con la máxima seguridad y prevención, espacios de encuentro, negocio, innovación y conocimiento que ayuden a impulsar las oportunidades comerciales y el crecimiento empresarial, tan necesario en la actual coyuntura. Las ferias son vitales para la recuperación social y económica, una vía eficaz para estimular los negocios.

Hay que recordar que cada año se celebran en el mundo unas 32.000 ferias profesionales en el que participan casi cinco millones de empresas y 303 millones de visitantes y que generan 3,2 millones de puestos de trabajo. El valor de las ventas de la actividad ferial global alcanza los 275.100 millones de euros y la aportación al PIB mundial del sector es de 167.200 millones de euros, cifra superior a la de economías de muchos países. En plena época del desarrollo tecnológico y del crecimiento de las TIC, el contacto presencial de las ferias, el networking personal, añade un plus de gran valor.

Todo a punto

Ahora toca rehacer la actividad, recuperar una normalidad que probablemente adquirirá nuevos matices. Fira prepara ya su vuelta a la actividad el próximo mes de septiembre, adaptada al nuevo contexto, y con todo a punto para ejercer de motor económico del territorio.

Hay que recordar nuevamente que ante la crisis provocada por la pandemia de la covid-19, Fira de Barcelona, como el resto de operadores e instituciones feriales, ha tenido que volver a planificar su calendario de eventos para concentrarlos en el último cuatrimestre de este año. Valmont Barcelona Bridal Fashion Week (VBBFW), Bizbarcelona, Liber, Salo Náutico, Alimentaria FoodTech, Alimentaria, Smart City Expo World Congress, o Expoquimia, Eurosurfas y Equiplast son, entre otras, algunas de las citas feriales que se prevé celebrar en este periodo.

Para hacerlo posible Fira de Barcelona trabaja en un protocolo específico para aplicar las máximas medidas de seguridad y prevención para sus trabajadores, expositores, visitantes, organizadores y participantes en los certámenes.

La nueva normalidad ferial contemplará, en algunos casos, también una nueva conceptualización ferial con modelos híbridos, que combinen la participación virtual y la presencia física, ofreciendo una nueva experiencia y la posibilidad de llegar a un mayor número de personas.

Difusión y apoyo a la industria

Las actuales ferias tienen sus antecedentes más cercanos en las exposiciones internacionales celebradas desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX. Fueron la mayoría de ellas unos magníficos canales de difusión de los inventos y de la tecnología industrial que se iniciaron en Londres en 1851. La capital británica y París tuvieron un especial protagonismo. Barcelona celebró la Exposición Universal en 1888 y la Exposición Internacional en 1929: en ambas ocasiones las ferias contribuyeron también al impulso y crecimiento de la ciudad.

En los momentos más difíciles de Barcelona, las ferias han sido herramientas de apoyo al tejido productivo, el comercio y la propia estima colectiva de la ciudad. Durante el largo período que comenzó después de la guerra civil española en 1939, la Feria de Muestras de Barcelona -que pervivió hasta el 1992- fue un espacio de reactivación de una industria desmantelada y empobrecida. Durante la crisis de petróleo de 1973 y especialmente durante la crisis iniciada en 2008 el papel de Fira de Barcelona ha tenido una importancia relevante como soporte del tejido industrial y comercial de la ciudad, de su área y de todo el país.

R.P.