inteligencia artificial iotHace unos años, el Internet de las Cosas (IoT) irrumpió en el panorama tecnológico gracias a la interconexión de los dispositivos. Transmitir y analizar información permitía vivir en una realidad conectada a través de Internet. Actualmente, la revolución 4.0 la encabeza la inteligencia artificial (IA), un sistema de computación que permite a las máquinas percibir su entorno, pensar, aprender y actuar en función de sus objetivos.

El IoT y la IA forman el tándem perfecto para explotar el potencial de industrias y empresas. Las máquinas, que además de analizar datos e identificar patrones pueden razonar, tomar decisiones y construir modelos analíticos de autocorrección, se convierten en herramientas fundamentales para optimizar el potencial de varios sectores y su impacto económico.

Ricardo Santos, CEO de Heptasense y ponente del congreso IOT Solutions World Congress, considera que añadir la inteligencia artificial al Internet de las Cosas formula soluciones a otro nivel: “el Internet de las Cosas sin la inteligencia artificial no es más que una gran cantidad de datos sin estructura ni sentido. La inteligencia artificial ha dado las herramientas a las empresas para entender cómo aprovechar el valor de toda esta información”.

Como se puede ver en el área de testbeds del salón, la adopción de la IA está liderada por las TIC y telecomunicaciones, por el sector de la automoción y por los servicios financieros, pero en los próximos años ampliará sus aplicaciones a nuevos ámbitos. Según PwC, en 2030 la inteligencia artificial impulsará el PIB un 14% por sus efectos en la productividad y el consumo. Así mismo, la consultoría Gartner publica que en 2022 más del 80% de los proyectos empresariales con tecnología IoT incluirán IA, frente al 10% actual.

Así, de acuerdo con el estudio de Unidad de Estrategia e Inteligencia Competitiva de ACCIÓ (Generalitat de Catalunya) los 8 sectores en los que la IA marcará la diferencia a corto y mediano plazo son:

  • TIC y ciberseguridad: mejora del procesamiento de datos y de la técnica de la realidad virtual y aumentada, desarrollo de una ciberseguridad proactiva y despliegue de la red 5G catalizadora de la IA.
  • Defensa y seguridad ciudadana: reconocimiento facial y de voz para usos policiales, monitorización de semáforos, carreteras y patrullas, sistemas antiaéreos automatizados y más precisos.
  • Salud: profundización de las pruebas del genoma humano, detección precoz de enfermedades, cirugía de precisión y lucha contra el envejecimiento.
  • Turismo y ocio: personalización de los viajes en función de los servicios disponibles, predicción cuidadosa de la demanda y gestión eficiente de las reservas.
  • Industria y agricultura: automatización de tareas administrativas, robotización de los procesos productivos, optimización de la producción agrícola.
  • Automoción: eficiencia energética de los vehículos, mejora de la seguridad y llegada de los vehículos autónomos, gracias a los cuales los conductores pasan a ser pasajeros.
  • Banca y finanzas: detección y prevención del fraude, análisis cuidadoso de los riesgos en inversión y convergencia con otras tecnologías como el blockchain.
  • Retail: probadores inteligentes, bots virtuales como personal shoppers, gestión inteligente de los inventarios, tiendas sin dependientes y pago mediante reconocimiento facial.

Pero no todo es tan sencillo… las nuevas posibilidades de los avances tecnológicos hacen replantearse el papel de la ética y de las emociones en el proceso de toma de decisiones: ¿Una máquina debe decidir y actuar de forma totalmente autónoma? ¿Se le puede transmitir el criterio del bien y del mal? ¿Dónde está el límite entre el humano y el artificial?

La inteligencia artificial y los ODS

Como tecnología disruptiva y multidisciplinar, la inteligencia artificial es una pieza clave en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas en el marco de la Agenda 2030. Esta iniciativa consta de 17 objetivos para conseguir un mundo mejor.

Estas son las 10 aplicaciones de la IA que pueden contribuir al despliegue de los ODS:

  • Detección precoz de la pobreza y de enfermedades
  • Optimización de las redes de distribución de energías renovables
  • Mejora de la planificación urbanística y la accesibilidad de las ciudades
  • Reconocimiento facial en las fronteras para mejorar la seguridad
  • Acceso a la educación y maximización de los resultados escolares
  • Perfeccionamiento de la distribución de alimentos y objetos de primera necesidad
  • Identificación de víctimas de violencia de género
  • Sistemas de apoyo al tratamiento y procesamiento de las aguas residuales
  • Producción y consumo responsable de recursos gracias a procesos productivos eficientes
  • Robots para mejorar el reciclaje selectivo y medir los niveles de CO2

HELENA DE TORRES